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domingo, 7 de septiembre de 2025

NublaNdo

... tu mente.


83ª Maleta

La mañana te aplasta en la cama. Ni la luz vence a la gravedad de tu carne y tus cinco sentidos aliados contra tu voluntad. Unas sombras han cobrado vida ocupando tu sitio en el mundo. Te han quitado la voz y hacen turnos para no dejarte descansar. De la mano del agotamiento, los paseos son por el alambre y no llega la hora en que el hambre te recuerde que debes comer. El instinto de supervivencia es un ruido de demoliciones y tus nervios, hasta ahora templados, borbotean en ebullición. Una banda de desconocidos toca música clásica triste y no sabes a lo que viniste, ni reconoces la habitación. En platea te aplaude tu público en mitad de un ataque de pánico, pero el vértigo se siente lúcido desde el púlpito de la confusión.

Las miguitas de pan que tiraste para no perder el buen sendero se difuminan ante tus ojos en un suelo que cruje al pisar y te pierdes en un mar de dudas, entre olas de viento y arena que resecan la sangre en tus venas, que revisan a más tu condena, que graban un semblante de pena en las caras que transmitían paz.

¿Qué será de nosotros ahora que la vida se ha vuelto tan cínica?, ¿qué requiebros, regates, cabriolas, nos veremos forzados a dar?. ¿Quién se ocupará de nuestros huesos en la fosa común del olvido?, ¿qué universos proyectaremos?, ¿qué sandalias nos calzaremos para cruzar por ese desierto al que nadie se quiere enfrentar?

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Se acababa el verano y con él la última extensión que nos habían dado del ERTE al que habíamos quedado abocados por la situación del turismo mundial. La dirección de la cadena había aprovechado para llevar a cabo en el hotel las reformas para las que nunca se encontraba un buen momento, ni espacio en la previsión de reservas para molestar lo menos posible a los huéspedes durante las obras de renovación. Aquella mañana nos habían convocado a una reunión por Teams para explicarnos la dirección que iban a tomar los acontecimientos en el futuro del hotel y la expectación era enorme.

- Buenos días y muchas gracias a todos por asistir a esta reunión. - empezó diciendo el Director. - Como bien sabéis, el Hotel Kimera ha sufrido en los últimos meses muchos cambios previstos dentro de los procesos de la fusión con una gran cadena y su estandarización de comodidades y recursos, pero también imprevistos como esta pandemia que, al margen del menoscabo económico, tanto daño nos ha hecho física y mentalmente a todos a nivel personal. Quiero aprovechar la oportunidad para mandar todo mi cariño y un emocionado abrazo a todos los que hayáis perdido a algún familiar, amigo o conocido durante estos meses terribles, así como a aquellos que aún lucháis con las secuelas de este virus que nos ha enseñado lo vulnerables que somos en realidad a circunstancias externas y fuera de nuestro control. En ese marco, el de la reconstrucción desde una situación inédita y prácticamente impredecible, es en el que os vengo a comunicar las decisiones que se han tomado desde la dirección general de la cadena.

Nunca en la historia de las reuniones, presenciales o virtuales, oficiales o informales, se habían mantenido tantos ojos fijos en una pantalla, con tanto silencio y atención a las palabras que estaban a punto de pronunciarse.


En el hilo sonaban Luis Brea y El Miedo

lunes, 25 de agosto de 2025

MejoraNdo

... lo presente.


82ª Maleta

No sé si el sol del estío se despide de mí, desmoronado, o soy yo quien asciende hacia el ocaso ligero de peso, a regañadientes. Tengo dudas por si el giro rotativo me despierta al otro lado de la cama, en un cuarto sin luz y una ventana por la que no se pueda ventilar, que esté tapiada. Las rodillas de mi fe, siempre dobladas, se afinan como en un ave zancuda, se vuelven de cristal sin su cruzado, se visten del color de un nazareno. Me he desnudado de mi neopreno y me arrastran las corrientes enfriadas. Suena el despertador, aún es de noche y el sueño es en verdad una pesadilla, pero me pongo en pie agradecido de nadar sin morir a tus orillas.

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- Este es el último concierto del verano en Castrelos - le insistí al barman - ¿cómo no vamos a ir?

- Pues es que a mí India Martínez..., ¡ñe! - me dijo poniendo una mueca.

- ¡Pero si no la has escuchado!, ¿cómo sabes que no te gusta? - repliqué.

- Pues por eso mismo; porque no sé ni lo que canta. ¿No prefieres que vayamos por el centro?

- Vamos a ver. El centro seguirá allí mañana, pero el alcalde estará hoy en el parque presentando el concierto como el mejor del mundo, como siempre. Sólo por la performance de Abel Caballero ya merece la pena acercarse. Y que lo tenemos a dos pasos. Anda... - le dije poniendo mi voz de pedir.

- Bueeeno, pero tú haces los bocatas. Y tenemos que coger algo para poner en el suelo que si no nos ponemos perdidos de tierra. Voy a meter unas bebidas en el congelador - dijo poniéndose en marcha.


En el hilo sonaban Indios con Zoe Gotusso

jueves, 26 de junio de 2025

HurgaNdo

... en el pasado.


78ª Maleta

La carrera del tiempo discurre por las grandes avenidas enfiladas de edificios que han visto pasar los siglos. Fluye en escorrentías que arrastran blancos y negros, lágrimas de quienes se fueron sin probar las mieles de la libertad. Si hoy echaran un vistazo a más de uno le caería un buen guantazo.

La carrera del tiempo se estudió en aulas al aire libre. Se paraba a comer al sonar las dos en el campanario y encontraba el camino de vuelta cuando el sol encendía el cielo en su retirada. No dejará escrito su aprendizaje, pues lo que uno conoce, lo que sabe hacer, nadie se lo puede arrebatar.

La carrera del tiempo se zurce y se reestrena, se cocina a diario y a fuego lento, se sienta en el banco de la paciencia. La soledad rompe su alma inconquistable, la fragilidad envuelve su coraza imperturbable, la compañía abraza su corazón irremplazable. Se perderá para siempre la auténtica artesanía cuando entreguemos la vida en confianza a una IA.

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El Barman hablaba por teléfono mientras esperábamos en la fila de 'El Náutico' para ver el concierto de Iván Ferreiro. No teníamos entradas porque, igual que cada año, habían volado en cuanto el dueño subió el reel con el anuncio en su Instagram, pero siempre guardaba algunas para vender directamente en la puerta. Yo estaba pensativo, observando cómo había cambiado aquel lugar a lo largo de los años desde un espacio con un aura casi mágica donde los músicos tocaban a la luz de una hoguera, junto a una barca de pesca encallada y con el sonido de las olas rompiendo suavemente en la playa. Una música reggae de fondo daba ambientillo de verano al sitio que estaba hasta la bandera de gente por dentro y por fuera.

- La Gobernanta te manda saludos - dijo rompiendo mis pensamientos.

- ¿Qué tal está? Le has enviado muchos besos de mi parte, ¿verdad?

- Claro que sí. ¿Sabes quién va a verla todas las semanas y se pasa con ella mínimo dos horas?

- El Jefe de Recepción - respondí sin dudar.

- ¡Efectiviwonder! No se te pasa un detalle, ¿eh, Botones? - dijo golpeándome el brazo con el dorso de la mano.

- Anda calla, Boomer! "Efectiviwonder" dice...


En el hilo sonaba Karina

martes, 23 de julio de 2019

LideraNdo

... la batalla


43ª Maleta

En el frente no hay descanso, hay vigilia y hay rutinas. Engranajes de pulsera marcan ritmos con el sol, con la luna y las estrellas y algún que otro nubarrón. La organización de un mago te hace estar siempre en alerta con la puerta medio abierta y en estado de atención no sea que un viento a favor traiga olas de combate llegadas sin el aviso de banderas de precaución.

¡Adelante hijos del Estío! Pintaos la cara con crema de la más alta protección, clavad con firmeza el bastón de una sombrilla con filtro y extended entre claro y umbría la tela que ha de ser vuestro solado, vuestro firme, vuestro terreno de secadero. Porque podrán quitarnos el precio razonable de los apartamentos, pero jamás nos quitarán la libertad del 'chiringuiteo', de los bocatas, de la tortilla de patata y la ensalada campera, del partido a las palas, de la mini-tabla de surf, de la colchoneta, del balón multicolor, de los paseos por la orilla, de la nevera portátil,... jamás podrán birlarnos nuestra forma de disfrutar.

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Lejos del hotel todo se ve de forma distinta. Los días tienen mañanas, tardes, noches casi sin fin... Me encanta estar de vacaciones. Me evado totalmente, me relajo, desconec...

- Botones! Jugamos a las palas o qué?
- Madre mía! Con lo 'paradito' que estás detrás de la barra..., ¡quién me manda irme de vacaciones contigo!
- Eso es que sí, no? Venga! Vamos a jugar en el agua para poder tirarnos a por la bola y estar fresquitos.
- Venga va; pero me repasas antes un poco de crema por la espalda que no me quiero quemar.
- Joder botones, si estás blanco todavía! Sal de debajo de la sombrilla ya hombre!
- Y luego por la noche me darás un poco de after sun, no? Mira que tengo la piel sensible y luego no me puedo poner ni la camiseta...
- Que sí hombre que sí! Coge tu pala ya y al agua que tenemos público seguro. ¡Espectáculo en orilla central chicas! - dijo gritando con voz de anuncio - ¡Botones Nadal contra barman Federer!


En el hilo sonaba Radio Futura

domingo, 30 de junio de 2019

KilometraNdo

... veranos


42ª Maleta

Huele a playa, a mar, a sol, a pueblo, a sierra, a espeto, a arroz,... Ya aparece el ventilador, el hielo, el tinto, ¿gaseosa o limón? En los planes de cada día hay un parón, un "hasta la vuelta", hay negociación. Las semanas que se reparten, los apartamentos, la organización...

Descalzo con un bañador y un montón de crema, con concienciación. La espuma es tu contrincante, la tienes delante, la quieres detrás. Remas y notas el frío, el agua oscurece en el fondo abisal y procuras, ahorrando energía, flotar sin deriva, esperas la ocasión. Ha llegado el estío y te aplasta pero las estelas que dejas atrás son las señas de que, un año más, sigues en camino hacia la libertad.

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Para un hotel de interior la temporada de calor es la menos ajetreada. Se aprovecha para hacer alguna reforma, grande o pequeña, para mantener el atractivo que tienen las cosas que se estrenan solo por el hecho de ser nuevas.

- Ya te queda poco para las vacaciones, ¿tienes algún destino de los tuyos en mente?
- Este año no tengo nada 'galáctico' que presentar. Lo especial va a ser la compañía, el equipo, ya me entiende.

El jefe de recepción se quedó en un silencio contenido, como cuando tenía algo que decir pero no sabía como hacerlo.

- Sé que ha sido una temporada..., compleja. Espero que disfrutes mucho de las vacaciones con tus amigos y vuelvas con energía renovada y con esa positividad que tanto nos gusta en la recepción. Los clientes están contentos y..., bueno, yo también.
- Vaya! Jefe... - comenté con voz de sorpresa - realmente le ha afectado el calor de estos días. ¿Quiere que vaya a hablar con el de mantenimiento? La temperatura debe estar demasiado alta ahí detrás - dije señalando con el pulgar la puerta del despacho de recepción.
- ¡Botones! - me cortó con gesto serio - Suba esto a la habitación 421, por favor.
- Ahora mismo jefe - respondí poniéndome en marcha al instante.
- Y vaya por la sombra muchacho. Ya le dará el sol en la cabeza suficiente divirtiéndose con sus amigos - dijo mientras yo caminaba hacia las escaleras. En su tono intuí, esta vez, una media sonrisa.


En el hilo sonaba Iván Ferreiro

domingo, 16 de septiembre de 2018

ImitaNdo

... acentos



28ª Maleta

Unas bombillas redondas suspendidas sobre la barra iluminan con una luz ambarina y cálida hacia la playa. A sólo un escalón desde la base encalada en la que se agolpa casi todo el mundo hay antorchas clavadas delimitando la arena y rompiendo la oscuridad con un color anaranjado y vibrante que hace bailar a las sombras que proyectan las hamacas y las pequeñas dunas. A pesar de que el agua está difuminada en un fondo negro, se puede intuir la espuma de las olas deshaciéndose en un vaivén calmado e incluso escuchar el murmullo del mar bajo el fondo de música chill out brasileira.

Aunque sigue sin faltar bebida y aún se vislumbran pieles bronceadas bajo telas vaporosas, el verano se retira ya obligado y también algo cansado mascullando entre dientes: "I'm too old for this shit".

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Casi había terminado de recoger sillas y dejar el espacio libre y diáfano como me había pedido el jefe de ventas cuando apareció el jefe de recepción tan rojo como mi uniforme.

- Botones! Ven aquí, por favor! - me indicó gesticulando con la mano hacia su posición - ¿Qué se ha creído este tipejo interesado? - hablaba en voz alta mientras caminaba haciendo sonar sus zapatos - Lo tuyo son las maletas y los clientes. No voy a permitir que utilice al staff de recepción a su antojo, ¡ni desde luego que me haga perder ni uno solo más de los miembros de mi equipo!
- ¿Es que tiene algo que ver con que Emma se haya marchado? - pregunté casi al trote un metro por detrás.
Se detuvo de golpe y me miró de arriba a abajo.
- ¿Dónde está tu sombrero?
- Oh! - me puse una mano en la cabeza - Me dijo que me lo quitara para hacer el trabaj...
- ¡Ve a recuperarlo! ¿¿¡Será posible!??

Y salí pitando de vuelta al salón dejando tras de mí una nube con mi silueta.


En el hilo sonaba Michael Kiwanuka 

domingo, 16 de agosto de 2015

EmpaquetaNdo

... el equipaje del verano




17ª Maleta

Cómo vuela el tiempo cuando no miras el reloj, cuando la claridad y no la alarma es tu despertador, cuando la flecha en la brújula bordea el límite de la costa y comes con hambre, bajo la sombra, en un lugar distinto cada vez...

Qué rápido pasan los momentos de total relajación, el lapso entre que el sol se despide sumergido en un baño de mar y las perséidas se dispersan en un fondo azul oscuro casi negro concediendo tres deseos por minuto...

Se fugan en un fluir incontenible las notas de una música en la playa, las gotas de sudor de mi cerveza, los lienzos de una cama balinesa, las vistas de postal, la paz sin tregua, los pájaros que rondan mi cabeza y que vuelan tras de mí allí adonde vaya...

Me dejaría domar por el instinto de la supervivencia más salvaje pero me paro a hacer el equipaje, a empaquetar los instantes vividos, a buscarle un espacio en mi maleta a todo lo que carga mi energía, aquello que me trata con más mimo. No necesitaré guías de viaje. Allí donde voy conozco el camino

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El barco zarpa a las 16:50. No es el último barco del día pero sí el que llegará a puerto a tiempo de coger el último bus de vuelta a casa. Me desagrada el regusto que dejan los finales y detesto la sensación palpable de la caducidad. Por esa razón me empeño en darle un sentido positivo a cada paso, tener un detalle, regalar una sonrisa, proyectar una ilusión que se eleve más alto y con más fuerza que cualquier certeza.

Dejo a mi espalda una Isla con sus pañuelos para lágrimas de alegría y pongo proa de regreso al Hotel y al desafío de un nuevo reto. En realidad, nunca sabes donde puedes terminar... o empezar.

En el hilo sonaba Vetusta Morla