domingo, 4 de febrero de 2018

LiberaNdo

... memoria



21ª Maleta

Semáforo en verde.

Libre al fin, no strings attached. No hay más cadenas ni más condenas. No hay prevención ni vigilancia. No hay razón ni sinrazón que se contenga. No hay cepos, no hay esposas, no hay rejas, no hay cerrojos, no hay párpados en los ojos pintados en los antifaces. No hay freno de mano ajena, no hay puerta de arrancadero, no hay obstáculos, no hay trabas, no hay cuerdas que estén amarradas.

En esta memoria selectiva, caprichosa, enclenque y limitada hay espacio suficiente para extensos horizontes, hay tiempo para una caña, una pachanga, un piscolabis. Hay fuerzas para un maratón a pasos cortos y ágiles. Hay margen para estirarse, crecer y hacerse infinito. No hay excusas ni sueños dormidos. Hay ilusión y diez mil motivos...

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Si te detienes a observar el Hotel todo se mueve aparentemente muy despacio, como a cámara lenta. Sin embargo siempre hay deadlines que cumplir y el reloj jamás se detiene. A las 12h todos deben estar fuera, desde las 15h todo debe estar listo para recibir a los siguientes huéspedes y entre unas cosas y otras la tarea es continua. Todo el mundo está ocupado. Todos. Incluso yo estoy entregado a curiosear.

- Qué haces ahí parado hombre, ¿no tienes nada que hacer?
- Sí, claro! Enseguida me pongo con la tarea.

Y me puse a ello mientras cargaba en mi carrito unas maletas almacenadas en la consigna.


En el hilo sonaba Izal

domingo, 26 de febrero de 2017

JugaNdo

... al engaño





20ª Maleta

Semáforo en ambar.

Las cartas repartidas tienen fijado en su haz el destino de esta mano y el crupier con sus hábiles movimientos de muñeca controlado el ritmo al que se desenvolverán los acontecimientos. Cualquier cosa puede pasar, aunque en realidad ya todo ha pasado pendientes solo del destape final. Alea iacta est.

En la mesa se cruzan las miradas. Sé lo que yo tengo; sabes lo qué tienes. Pero este es el juego de la inexpresividad, del mantenerse frío cuando algo arde por dentro, de aparentar relajación y hasta desinterés, de mostrar seguridad aunque no sepamos qué nos depara el giro del siguiente naipe y de ver la apuesta con la esperanza de que sea suficiente con una pareja de sietes. Soy un tipo con suerte.

Y es que no hay nada peor que tirarse un farol, que excederse en la pose e interpretar un papel que no nos pega, que dejar de reír con naturalidad, que olvidarse de como es dejarse llevar, del silencio acompañado, de la mente relajada, de la confianza...

Cuando se voltee la última carta y todo sean certezas matemáticas, puedes estar segura de que aún tendré un As para ti bajo mi manga. Eres una chica con suerte.

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Después de la última remodelación del Hotel me siento como si estuviera en un lugar diferente. Huele a pintura, tengo un montacargas más grande para las maletas y hasta un carrito de esos de cinco estrellas para que no se me vea cargado como una mula. Todo parece nuevo pero todo sigue igual.

- Botoneh! Vengo a despedinme! Voy de carnavaleh y despuéh me quedaré trabahando en loh barcoh de loh moroh. S'acabó el Hotel pa'mí, pisha!
- No me digas chispas! Y ahora quién me va a contar esos chistes que tanto me gustan?
- Dise, maehtroh, me'ío del esamen porque no me sabía el símbolo con la letra K. Dise er maestro, potasio, y dise er mushasho, pome'ío! Ahí te lo deho!
- !Cómo te voy a echar de menos!

En el hilo sonaban Miss Cafeína

lunes, 26 de diciembre de 2016

RevolucioNando

... motores





19ª Maleta

Semáforo en rojo.

¿De qué está hecho el tiempo que se ocupa en detenerse ante uno mismo?

No puede ser de segundos. Los primeros frenarían su carrera al llegar a la linea de meta, aunque... ¿existe esa linea final?;
No puede ser de minutos. La mente recorre más rápido cualquier distancia y asimila el infinito como algo indemostrable;
por lo tanto, tampoco de horas. En su devenir continuo, cambian de nombre y apellido hasta... ¿quien puede concluir cuándo?

Estará hecho pues de círculos... y en sus ciclos largos o en sus ciclos cortos albergamos la esperanza de encontrarnos con nosotros mimos plenos de satisfacción ante lo que contemplamos.

Si me encontrara conmigo mismo..., no me gustaría tener que convencerme de que todo se reduce a una cuestión de fe. Sin embargo, nunca podré encontrarme conmigo mismo; por lo tanto me alegro de encontrarme contigo y tratar de convencerte de que lo que veo, lo que leo, me gusta hasta el límite de creer que podrías estar plenamente satisfecho.

Sin embargo..., ¿existe en ti esa plenitud?
¿Existe acaso en alguien de este mundo?

Conozco gente que merece un 10 sobre 10. Pero ellos tienen una visión diferente de sí mismos y sus acciones. ¿Verdad que eso no es inconformismo? Es la felicidad mal entendida que, al igual que el infinito, llegó con retraso al reparto de definiciones y tuvo que compartir mar de desemboque con la frustración sin quedar nunca muy claro que nombre darle al agua que por allí corre.

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Ha pasado mucho tiempo desde la última maleta que subí a una de las habitaciones del Hotel. Parece que no termina de despegar. Pero claro, el director no deja de cambiar los planes, hoy nos centraremos en esto, mañana en esto otro..., y así no hay manera de que nos situemos en ningún segmento concreto ni de que nadie nos identifique como su Hotel de referencia.
- De seguir así, Botones, vamos a terminar en la cola del paro - me decía el Jefe de Recepción resignado.
- Necesitamos ilusiones nuevas y gente con savia nueva que valore lo que tenemos como lo hacíamos nosotros los primeros meses.
- No sé yo...


En el hilo sonaba Iván Ferreiro

jueves, 21 de abril de 2016

RecuperaNdo

... el hilo de la historia




18ª Maleta

Tengo en mi meñique un cordel rojo que no me estorba, que no me tira, que no me asfixia, ni me angustia, ni me agobia, ni me atrae. Tengo una cinta amarrada que no me cuenta, que no me canta, ni me cumple, ni me casa, ni tampoco me camela. Tengo una cuerda sujeta que no me ata, pero me mata, que no se aplica, pero critica, que no se suelta ni se desprende, pero se aferra a regañadientes. Tengo una soga silente que no me tensa, que no me aflige, que deshilacha hebras trenzadas y las despliega desparramadas...

Y en el otro extremo .

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Como decíamos ayer..., hasta los mejores hoteles deben lavarse la cara de vez en cuando y sacudirse el polvo de las modas que pasaron. Renovarse o morir.

- Qué harás si algún día se suprime el servicio de maleteros, Botones?
- Pues tendré que reinventarme.
- A estas alturas?
- No te creas que este suelo está tan alto. Aún hay mucho cielo por explorar!

En el hilo sonaban Love of Lesbian

domingo, 16 de agosto de 2015

EmpaquetaNdo

... el equipaje del verano




17ª Maleta

Cómo vuela el tiempo cuando no miras el reloj, cuando la claridad y no la alarma es tu despertador, cuando la flecha en la brújula bordea el límite de la costa y comes con hambre, bajo la sombra, en un lugar distinto cada vez...

Qué rápido pasan los momentos de total relajación, el lapso entre que el sol se despide sumergido en un baño de mar y las perséidas se dispersan en un fondo azul oscuro casi negro concediendo tres deseos por minuto...

Se fugan en un fluir incontenible las notas de una música en la playa, las gotas de sudor de mi cerveza, los lienzos de una cama balinesa, las vistas de postal, la paz sin tregua, los pájaros que rondan mi cabeza y que vuelan tras de mí allí adonde vaya...

Me dejaría domar por el instinto de la supervivencia más salvaje pero me paro a hacer el equipaje, a empaquetar los instantes vividos, a buscarle un espacio en mi maleta a todo lo que carga mi energía, aquello que me trata con más mimo. No necesitaré guías de viaje. Allí donde voy conozco el camino

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El barco zarpa a las 16:50. No es el último barco del día pero sí el que llegará a puerto a tiempo de coger el último bus de vuelta a casa. Me desagrada el regusto que dejan los finales y detesto la sensación palpable de la caducidad. Por esa razón me empeño en darle un sentido positivo a cada paso, tener un detalle, regalar una sonrisa, proyectar una ilusión que se eleve más alto y con más fuerza que cualquier certeza.

Dejo a mi espalda una Isla con sus pañuelos para lágrimas de alegría y pongo proa de regreso al Hotel y al desafío de un nuevo reto. En realidad, nunca sabes donde puedes terminar... o empezar.

En el hilo sonaba Vetusta Morla