domingo, 23 de junio de 2019

JodieNdo

... con la pelota


Maleta 41ª

La paciencia es una virtud perecedera. Se agota con el tiempo, se marchita.

Donde antes te animabas con el ruido, el fragor o el gran jolgorio, ahora rechinas los dientes, chistas, resoplas profusamente... Lo que te parecía gracioso, una tontada, cosas de críos, ha tornado en intolerable, muy molesto, ¡pequeños diablos!.

A la par que tu aguante, no te sorprendas, han menguado tus noches inabarcables, tu resta de importancia, tu arrogante rebeldía. Por contra han aumentado, apenas sin notarlo, tus quejas por chorradas, tus excentricidades, tu falta de ilusiones imposibles.

Y un día te hayas de cara a un balón que rueda fuera de los límites de un campo imaginario y en lugar de chutar un centro al área escuchando en tu mente la jugada por boca de un corresponsal enardecido, lo recoges con la mano y articulas sin gracia, con una mueca de disgusto: "Niño, deja ya de joder con la pelota"

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Aquel pobre bebé no paraba de llorar. El padre se afanaba acunándolo, meneándolo en el carro, distrayéndolo con el ruidillo de un sonajero, engañándolo con el chupete..., pero necesitaba claramente a su mamá. Hay cosas que la buena voluntad no compensan.

Por fin apareció la madre y allí mismo se puso a amamantar a su criatura que al fin parecía que se calmaba.

- Qué paciencia hay que tener con los chiquillos, ¿verdad? Sobretodo las madres. Son taaaan dependientes de ellas - comenté.
- A mí me habría encantado tener hijos - dijo la gobernanta con un tono melancólico - pero la vida me ha dado sobrinos estupendos y debo reconocer que me encanta ser tía.
- Y a mí que lo seas - apuntilló el barman.
- Ten en cuenta que mi sobrina me cuenta a mí más cosas que a su madre - sentenció ella con un gesto pícaro.
- Ejem! ¿No habéis oído a alguien llamarme por aquel lado? - dijo escapando de la situación con un guiño.
- No se si sería capaz de sacar adelante a una criatura..., ¡si no puedo ni conmigo mismo!
- Tienes más virtudes de las que te reconoces, botones. Empieza a ser menos crítico contigo y verás lo que realmente vales.
- Si tú lo dices...

En el hilo sonaba Carlos Sadness

domingo, 16 de junio de 2019

IrradiaNdo

... energía positiva


Maleta 40ª

Está en tu interior. No hay que buscar más lejos.

Son muchas las circunstancias, las trabas y las excusas. Millones las distracciones. Los pecados, capitales. Pero hay una voluntad que, a veces prende desde afuera, que empuja y que no se doblega, que impulsa sin pasos atrás. Hay una fuerza en la mente que ignora los inconvenientes, que asume los condicionantes, que avanza a contracorriente. Un poder impresionante que sobrevive latente, que es frágil pero potente y que todos deseamos desesperadamente.

La pasión no tiene precio, no tiene días de oferta, no hay low cost que la abarate. No tiene hermanas gemelas, no es un cromo intercambiable, no acepta solicitudes de amistad sin que la mires de frente. Y una vez que la descubres lo hace todo diferente.

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Sentado en la barra, de espaldas a la sala, observaba la mesa en la que estaba cenando el grupo alojado en habitaciones adaptadas valiéndome del espejo para no ser demasiado descarado.

- ¿En qué piensas hoy botones? - preguntó el barman sabiendo que mi mente estaba en temas diferentes por primera vez en mucho tiempo.
- Pues pienso en la poca consideración que tengo con personas que realmente tienen una vida complicada de verdad cuando me quejo por mis cosillas - dije sin dejar de mirar el reflejo.
- Somos unos afortunados.
- Eso creo, sí - dije ya mirándole y asintiendo.
Se inclinó un poco hacia mí y dijo:
- Me alegro de tenerte de vuelta en el equipo de los lukies - y se desplazó dentro de la barra hacia el otro extremo.
- Y yo amigo, y yo - murmuré mientras volvía a observar la sala a través del espejo.


En el hilo sonaba Ryan Bingham

domingo, 2 de junio de 2019

HilvanaNdo

... mis agujas


39ª Maleta

Puedo evitarte sin disimular cargando la agenda de eventos triviales, poniendo la tele en un canal al azar, conectando Radio 3 por las mañanas y gritando: "!las ochooooo!". Puedo esquivar tu penumbra haciendo brillar mi sombra, dejando la luz de la entrada encendida, manteniendo la cobertura en los trayectos largos. Puedo esforzarme por no pensar, por quitarle hierro a los asuntos que nos cruzan, por poner buena cara a tu tiempo. Pero nunca, nunca te llego a olvidar.

Te pretendo perdida dentro de mi laberinto mental, dificultar cualquier acceso a mis venas que te expanda, cualquier boceto que te proyecte, cualquier cimiento que te asiente y desde el que te eleves por encima de todo lo demás, egocéntrica, egoísta, estúpida tristeza. Te voy a hacer un traje a medida. Uno diminuto.

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Me apresuré a ir detrás de ella. Iba haciendo aspavientos y dando saltos. El bus tenía bajada una rampa de accesibilidad y por ella estaba descendiendo un chico en silla de ruedas. Movía la cabeza y las manos de forma errática, sonreía, estaba muy emocionado, feliz.

- ¡Mira Raúl!¡Ya estamos aquí!, ¿estás contento, precioso? - le decía al chico que no podía contener su alegría. - Ahora vamos a ver nuestra habitación y este botones nos va a llevar la maleta como a los príncipes de Arabia, ¿verdad que sí? - me miró asintiendo.
- Desde luego que sí, alteza. A su servicio - dije haciendo una reverencia ante los dos.

En el bus había otros cinco chicos y chicas más con algún tipo de problema que yo todavía no alcanzaba a entender pero todos con una ilusión que se irradiaba a través de su mirada. Rápidamente un sentimiento de admiración enraizó en mi cabeza. Aquello era totalmente maravilloso.


En el hilo sonaba Leiva