martes, 12 de noviembre de 2019

Prend(á)Ndo-me

... de la singularidad



Maleta 47ª

Repartidos por los cuatro puntos cardinales de nuestra personalidad se encuentran los detalles que nos perfilan. A veces son curiosidades sencillas en las que no reparamos, como el lado hacia el que amanecemos girados por las mañanas. Otras son rarezas curiosas, como poner el volumen de la tele invariablemente en un número impar. En ocasiones son manías aprendidas, como cerrar todas las puertas cuando salimos de casa. Y finalmente están las obsesiones que emanan de nuestra esencia, que nublan el buen juicio y nos vuelven primitivos. Excentricidades, chifladuras, antojos, extravagancias... y tabúes inconfesables que atesoramos solo para nosotros mismos y tal vez para aquellos elegidos a los que colocamos demasiado cerca de la zona de ignición.

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- ¿Sabes qué es lo que más me gustó de ti cuando te conocí? - pregunté revoloteando alrededor del carro de limpieza.
- Sorpréndeme botones - respondió la gobernanta tan paciente como de costumbre.
- Pues que siempre tenías algo que comentarme o alguna conversación que sacarme. Contigo me sentí a gusto desde el primer momento.
- Me alegro de que pienses eso. Pero recuerda que es solo porque eres el mejor botones del hotel.
- ¡Y el único!
- Eso también ayuda, sí, pero de verdad, eres muy buena gente botones. Ya sabes que yo no le pierdo el hilo a nada en este hotel. Y te veo hasta cuando crees que no te ve nadie.
- No sé si eso me tranquiliza..., he notado antes un frío en el cogote...
- ¡Calla mosquito! - dijo dándome en el brazo con la lista de habitaciones - y ayúdame con esas toallas anda. ¿Sabes cuántas toallas reponemos a diario en este hotel? ...

Y continuó contándome detalles particulares como hacía siempre que coincidíamos un rato de la jornada de trabajo.


martes, 5 de noviembre de 2019

OrientaNdo

... la mirada


Maleta 46ª

Son increíbles. No nos detenemos a mirarlas a menudo en su cotidianidad, posiblemente cegados por las luces artificiales que compiten por llamar nuestra atención en primer plano, pero cuando somos capaces de difuminar y extender la mirada más allá hay que aceptar que no tienen competencia. Si acaso la intensidad de esas super-lunas redondas y rojizas aumentadas como si se encuadraran en el círculo de un prismático, podrían acercarse a la sensación de inmensidad y menudencia al mismo tiempo que sientes cuando una de ellas te mira...

... pero ya veo que lo que te parece increíble es que no deje de hablar de ellas mientras se me derrite el postre en la mano. Toma, termínalo si quieres; está supremo.

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Al abrirse las puertas del ascensor me asomé con disimulo. La mesa estaba vacía. No había moros en la costa. Salí con el sigilo de un gato escrutando con la mirada cada esquina y cada mueble de aquella nueva recepción. La pared era de un ocre dorado tirando a café mientras que el techo era de un blanco que proyectaba la iluminación indirecta dando a la estancia una especie de claridad dispersa pero cálida. Dos grandes jarrones transparentes servían de base a largas y gruesas ramas de bambú color jade que custodiaban un extraño cuadro tierra con letras negras contenidas en un marco ancho color lino.

- Hola - saludó ella desde la mesa.

Pegué un respingo y me giré con una mueca de susto y los ojos muy abiertos.

- Hola, ¡qué susto! Pensé que no estabas - dije arrepintiéndome de inmediato.

Levantó las cejas e inclinó un poco la cabeza a un lado en un gesto gracioso y dijo:

- 'Veritas Nunquam Perit'
- Em..., ¿perdona?
- El cuadro - dijo señalando tras de mí - significa 'la verdad nunca desaparece'.
- Ah sí! el cuadro,... lo estaba mirando sí... es muy bonito... y con significado claro, no como esos cuadros que no sabes si lo estás colgando del derecho o del revés..., verdad? Ya sabes..., jeje... ejem.

Me quedé ahí en medio asintiendo con la cabeza hasta que logré articular la postura correcta con las manos atrás.

- ¿Necesitas alguna cosa?
- No, gracias. Está todo bien - dijo echando un rápido vistazo a ambos lados de su mesa.
- ¡Estupendo!, pues entonces me voy a la recepción - dije mientras apretaba el botón del ascensor varias veces - Quiero decir a la otra recepción, la de abajo en la entrada..., tú ya me entiendes.

¡Clinnnn! - Oh! sonido celestial - musité para mí mismo. Le sonreí y entré en el ascensor pensando que era el botones más idiota de todo el gremio.

- ¡Oye botones! - voceó desde su asiento - Gracias por la visita.
- ¡Encantado! - contesté justo antes de que se cerrara la puerta.


miércoles, 16 de octubre de 2019

NadaNdo

... con tiburones


Maleta 45ª

Con la inocencia de una niña que cruza el bosque rodeada de peligros sin advertirlos, emerges de un mar en calma como una lámina de agua salada, sosteniéndote suavemente en el límite de la superficie. El agua abraza tu cuerpo y enmudece el ruido que tan fácilmente se propaga por el aire. Se escuchan burbujas y el sonido cadencioso de tu respiración serena.

La relajación es tan profunda que apenas hay sinapsis ni sensación de electricidad. Eres solo un pensamiento que nace ligero en el corazón de la Tierra y fluye a la deriva de la gravedad que lo cautiva. Ajeno, espontáneo, sencillo, elegante. La clásica pureza que atrae más que la sangre. Por la que eres el señuelo más tentador que nunca se ha descrito.

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- ¿Has estado ya arriba en la zona nueva? - pregunté directamente.
- Sí - respondió con un monosílabo.
- ¿Y te gusta cómo ha quedado? - continué buscando más información.
- Sí - volvió a responder con impasibilidad.
- Bueno, ¿y qué es lo que más te gusta? - insistí retorciendo como un sacacorchos.
- La planta de la entrada, según sales del ascensor.
- ¿Planta? - pregunté confundido - ¿Qué planta?, ¿hay una planta ahí?
- Por favor, ¿no te has fijado? Tiene grandes hojas en dos colores. Creo que es un cóleo. - dijo como si tal cosa.
- ... pero, ¿desde cuándo sabes tú de plantas? - dije francamente alucinado.
- Por favor, botones..., soy mucho más que una cara bonita - replicó con un guiño marca de la casa.
- Anda guaperas, ponme un mosto que me ha bajado el azúcar con tu clase de botánica. ¡Vaya con el barman biólogo!


En el hilo sonaba Labyrinth

sábado, 12 de octubre de 2019

MotivaNdo

... al personal


Maleta 44ª

Cuando digo que se puede no tienes que dudar tanto contando paralizada los pasos que debes ir dando. Si miro y te veo pensar, dibujar sobre tu espalda la enorme piedra de Obélix, fijar tu frente hacia el suelo, ahogar tu cuerpo en mil noes, dejar escapar el tiempo como arena entre los dedos, no puedo más que impulsarte con la fuerza de mi coraje.


Respira profundo; más. Resopla, relaja los hombros, mueve el cuello hacia ambos lados. Flexiona un poco las piernas y comienza el balanceo. Delante, detrás, inhala. Separa las costillas, junta las escápulas, estira los brazos atrás, abre las palmas de las manos, bostezo, che!!!, te pillé! No!
Preparada, lista, ya!
Una vez fracturado ese rozamiento estático, se engrasarán las articulaciones, se ensancharán los músculos largos, se abrirán los poros a pares y con cada zancada que tires adelantada te encontrarás más alineada con el camino que te llevará hacia donde deseas.

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Ya lo sé. Mucho tiempo sin saber nada del hotel ni de ninguno de sus personajes. Pero uno no puede simplemente caminar sin saber hacia dónde se dirige. Si no es por uno mismo, al menos que sea por los que van a rebufo. Anda que no se nota cuando alguien va perdido, mirando hacia todos lados, dudando en cada intersección...

¡Clinnnn! Suena el ascensor nuevo al llegar a la planta deseada. Salgo empujando mi carrito a tope de maletas y me encuentro de frente con una segunda recepción que jamás había visto.

- ¡Hola!, ¿tú eres el Botones? Bueno, claro que lo eres, ¡qué preguntas hago!, ¡Al fin te conozco! La gobernanta me ha hablado de ti. Soy la recepcionista del nuevo área 'The Level' del hotel. - disparaba la chica casi sin respirar - Pasa, pasa. Mira, pon aquí el carro y ahora te ayudo a distribuir las maletas por las suites, ¿quieres?
- Claro, claro, lo que tú me digas. Esto es todo nuevo. Todavía no había venido por aquí...
- Pues yo te hago un tour hombre, por eso no te preocupes. Esta semana está todo lleno con la feria y tengo un montón de cosas que preparar pero todavía te puedo enseñar algo. Ven, ven por aquí.

No paraba de hablar. Pero tampoco dejaba de sonreír. Se le notaba la sonrisa hasta en el tono, como una sonrisa telefónica o una canción de Teresa Rabal. Eso sí que era una carga de energía positiva.


En el hilo sonaba boy Pablo

martes, 23 de julio de 2019

LideraNdo

... la batalla


Maleta 43ª

En el frente no hay descanso, hay vigilia y hay rutinas. Engranajes de pulsera marcan ritmos con el sol, con la luna y las estrellas y algún que otro nubarrón. La organización de un mago te hace estar siempre en alerta con la puerta medio abierta y en estado de atención no sea que un viento a favor traiga olas de combate llegadas sin el aviso de banderas de precaución.

¡Adelante hijos del Estío! Pintaos la cara con crema de la más alta protección, clavad con firmeza el bastón de una sombrilla con filtro y extended entre claro y umbría la tela que ha de ser vuestro solado, vuestro firme, vuestro terreno de secadero. Porque podrán quitarnos el precio razonable de los apartamentos, pero jamás nos quitarán la libertad del 'chiriguiteo', de los bocatas, de la tortilla de patata y la ensalada campera, del partido a las palas, de la mini-tabla de surf, de la colchoneta, del balón multicolor, de los paseos por la orilla, de la nevera portátil,... jamás podrán birlarnos nuestra forma de disfrutar.

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Lejos del hotel todo se ve de forma distinta. Los días tienen mañanas, tardes, noches casi sin fin... Me encanta estar de vacaciones. Me evado totalmente, me relajo, desconec...

- Botones! Jugamos a las palas o qué?
- Madre mía! Con lo 'paradito' que estás detrás de la barra..., ¡quién me manda irme de vacaciones contigo!
- Eso es que sí, no? Venga! Vamos a jugar en el agua para poder tirarnos a por la bola y estar fresquitos.
- Venga va; pero me repasas antes un poco de crema por la espalda que no me quiero quemar.
- Joder botones, si estás blanco todavía! Sal de debajo de la sombrilla ya hombre!
- Y luego por la noche me darás un poco de after sun, no? Mira que tengo la piel sensible y luego no me puedo poner ni la camiseta...
- Que sí hombre que sí! Coge tu pala ya y al agua que tenemos público seguro. ¡Espectáculo en orilla central chicas! - dijo gritando con voz de anuncio - ¡Botones Nadal contra barman Federer!


En el hilo sonaba Radio Futura

domingo, 30 de junio de 2019

KilometraNdo

... veranos


Maleta 42ª

Huele a playa, a mar, a sol, a pueblo, a sierra, a espeto, a arroz,... Ya aparece el ventilador, el hielo, el tinto, ¿gaseosa o limón? En los planes de cada día hay un parón, un "hasta la vuelta", hay negociación. Las semanas que se reparten, los apartamentos, la organización...

Descalzo con un bañador y un montón de crema, con concienciación. La espuma es tu contrincante, la tienes delante, la quieres detrás. Remas y notas el frío, el agua oscurece en el fondo abisal y procuras, ahorrando energía, flotar sin deriva, esperas la ocasión. Ha llegado el estío y te aplasta pero las estelas que dejas atrás son las señas de que, un año más, sigues en camino hacia la libertad.

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Para un hotel de interior la temporada de calor es la menos ajetreada. Se aprovecha para hacer alguna reforma, grande o pequeña, para mantener el atractivo que tienen las cosas que se estrenan solo por el hecho de ser nuevas.

- Ya te queda poco para las vacaciones, ¿tienes algún destino de los tuyos en mente?
- Este año no tengo nada 'galáctico' que presentar. Lo especial va a ser la compañía, el equipo, ya me entiende.

El jefe de recepción se quedó en un silencio contenido, como cuando tenía algo que decir pero no sabía como hacerlo.

- Sé que ha sido una temporada..., compleja. Espero que disfrutes mucho de las vacaciones con tus amigos y vuelvas con energía renovada y con esa positividad que tanto nos gusta en la recepción. Los clientes están contentos y..., bueno, yo también.
- Vaya! Jefe... - comenté con voz de sorpresa - realmente le ha afectado el calor de estos días. ¿Quiere que vaya a hablar con el de mantenimiento? La temperatura debe estar demasiado alta ahí detrás - dije señalando con el pulgar la puerta del despacho de recepción.
- ¡Botones! - me cortó con gesto serio - Suba esto a la habitación 421, por favor.
- Ahora mismo jefe - respondí poniéndome en marcha al instante.
- Y vaya por la sombra muchacho. Ya le dará el sol en la cabeza suficiente divirtiéndose con sus amigos - dijo mientras yo caminaba hacia las escaleras. En su tono intuí, esta vez, una media sonrisa.


En el hilo sonaba Iván Ferreiro