domingo, 16 de agosto de 2015

EmpaquetaNdo

... el equipaje del verano




17ª Maleta

Cómo vuela el tiempo cuando no miras el reloj, cuando la claridad y no la alarma es tu despertador, cuando la flecha en la brújula bordea el límite de la costa y comes con hambre, bajo la sombra, en un lugar distinto cada vez...

Qué rápido pasan los momentos de total relajación, el lapso entre que el sol se despide sumergido en un baño de mar y las perséidas se dispersan en un fondo azul oscuro casi negro concediendo tres deseos por minuto...

Se fugan en un fluir incontenible las notas de una música en la playa, las gotas de sudor de mi cerveza, los lienzos de una cama balinesa, las vistas de postal, la paz sin tregua, los pájaros que rondan mi cabeza y que vuelan tras de mí allí adonde vaya...

Me dejaría domar por el instinto de la supervivencia más salvaje pero me paro a hacer el equipaje, a empaquetar los instantes vividos, a buscarle un espacio en mi maleta a todo lo que carga mi energía, aquello que me trata con más mimo. No necesitaré guías de viaje. Allí donde voy conozco el camino

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El barco zarpa a las 16:50. No es el último barco del día pero sí el que llegará a puerto a tiempo de coger el último bus de vuelta a casa. Me desagrada el regusto que dejan los finales y detesto la sensación palpable de la caducidad. Por esa razón me empeño en darle un sentido positivo a cada paso, tener un detalle, regalar una sonrisa, proyectar una ilusión que se eleve más alto y con más fuerza que cualquier certeza.

Dejo a mi espalda una Isla con sus pañuelos para lágrimas de alegría y pongo proa de regreso al Hotel y al desafío de un nuevo reto. En realidad, nunca sabes donde puedes terminar... o empezar.

En el hilo sonaba Vetusta Morla

jueves, 16 de julio de 2015

SimplificaNdo

... mis fracciones





16ª Maleta

Hay que ver lo que nos 'piace' enmarañarnos, buscarle tres pies al gato, encontrar la paja ajena y el lamento más impropio, obcecarnos por el sudor, centrarnos en el sermón, platicar en el corro de portería, captar el rumor de pasillo, hay que ver, por resumir, lo que nos gusta quejarnos por todo...

Por el trabajo agotador y el paro angustioso, por el calor caribeño y el aire acondicionado siberiano, por el chocolate de los helados y la operación bikini de los calientes, por la calma chicha y el no parar un minuto, por más días de vacaciones y menos minutos con tu cuñado, por romper con todo y reparar en que nada es como pensabas, sino todo lo contrario.

Puedo ser un triste o depurarme con lágrimas de risa floja, puedo embobar mi mente o dejar que me hipnotices, sugestionarme con los ruidos o descubrir la cortina, obstinarme con el encaje de las piezas de tu puzzle o enamorarme del cuadro, vaya cuadro!

Y el caso es que no sé complicar lo que es sencillo. Simplemente, me gusta como eres.

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Huele a mar en este Hotel de ciudad. Tengo la mente puesta en las vacaciones, en huir al norte a dormir de noche bajo la sábana, a aprovechar el sol disfrutando de atardeceres naranjas y a redescubrir lugares por los que he caminado muchas veces aunque nunca solo.
- Cuánto te queda para las vacaciones, Botones?
- 8 días, 14 horas, 21 minutos y 38 segundos, 37, 36,...
- Bueno, bueno! The final countdown, nino nino!
- No lo sabes tú bien!

En el hilo sonaban Pau Donés & Niccolò Fabi

lunes, 22 de junio de 2015

CumplieNdo

... años como sueños




15ª Maleta

Peina canas en el mostacho y se lava la frente hasta la cima de la cabeza. Entorna los ojos sitiados por pliegues de la piel y apoya en la punta de la nariz las gafas que cuelgan de su cuello para poder leer bien el menú. Las que eran columnas romanas con robustos gemelos ahora son piernas delgadas como las de un corredor de maratones disimuladas bajo el pantalón de un traje que antes lucía a diario para trabajar y que ahora solo se pone en ocasiones especiales como esta. Hoy es su cumpleaños. Otra vez...

Soplando las velas de una vida sacrificada, llena de éxitos y de lucha. Recibiendo los regalos de quienes han compartido el bigote azabache, la melena poblada, la piel tersa, la vista de lince, los músculos hinchados y el traje nuevo. Los que han visto alcanzar metas imposibles y logros cotidianos aplauden y piden el postre. Pero no se celebra el final sino todo lo contrario. Hoy se pone el reloj a cero de nuevo y se vuelve a nacer por septuagésimo segunda vez con los carrillos llenos de aire y la cabeza repleta de buenos deseos.

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La temporada alta está dando un respiro. Todo el mundo sabe que es la calma que precede a una nueva tempestad, la plácida siesta de un seísmo atronador, la burbuja de gas inflamada en un cráter incandescente al borde del derrame...
- Quillo, Botoneh!, cuándo te vah a ir de vacasioneh?, que estah máh pálido que'r poto de Michael Jackson.
- Pronto chispas, pronto! A este paso antes de que arregles el montacargas..., que estoy deslomado subiendo bultos por la escalera!
- Uuuhh, Botoneh tú anteh molabah...
- Me hago mayor, amigo; el tiempo no pasa en balde.


En el hilo sonaba Leiva 

lunes, 6 de abril de 2015

AdmiraNdo

... la vida de los otros



                                14ª Maleta

- Feliz cumpleaños! - le espetó delante de todos obviaNdo su cara transpar-ente - te invitarás luego a unas cañitas, no?
Con la excusa y el estruendo, el resto de la oficina, que era de esas de cristal y sin paredes tan modernas que dicen que fomentan la comunicación y el trabajo en equipo pero que en realidad son un hervidero de chismorreos donde poner verde al vecino es deporte departamental, se fue acercando para agasajarla con distintos parabienes más o menos originales. Aunque comenzó colorada el besamanos en que se convirtió el primer café del día, pronto se hizo dueña de la situación repartieNdo sonrisas, besos y gestos tímidos pero perfectamente estudiados.

Cuando hubo pasado la marabunta y el murmullo recuperó el terreno perdido ante el jolgorio repentino, volvió a sentarse a su mesa trataNdo de recuperar el hilo de sus pensamientos tan súbitamente interrumpidos. Entre sus papeles garabateados con dibujos, al lado del portátil y enganchada por una esquina bajo su agenda encontró una polaroid que aún se resistía a revelar su contenido, luchaNdo contra la química de su propia naturaleza. Arrugó el ceño y achinó los ojos como si eso acelerase el proceso para desfruncir de golpe y abrirlos como platos cuando se descubrió a sí misma en un plano cercano tomado desde una perspectiva secundaria, sonrieNdo, rodeada por la gente que acababa de sentarse en sus asientos tras felicitarla. Inmediatamente levantó la mirada buscaNdo chocar con los mismos ojos que la habían inmortalizado; se giró levantaNdo las cejas, miraNdo al bulto como cuando se buscan las siete diferencias en la foto de un dominical, pero no halló nada discordante...

Fue al girar la polaroid cuando advirtió que había algo escrito en el dorso:

"Siempre se me ha dado mejor escribir que hablar. FeliZidades!"

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Una angustia desmedida me invadía a cada principio de turno. "No puedo seguir trabajaNdo en este Hotel, ¿cómo hacen los demás para prosperar?, vale que el dinero no lo es todo pero es que todo es cada vez más caro para el sueldo que gano y quiero viajar, quiero vivir por mi cuenta, quiero aspirar a cualquier cosa..."

- ¡Botones!, por favor, ¿podría llevar la maleta de la señorita y acompañarla hasta la puerta de su habitación?
- ¡Faltaría más!; con su permiso señorita - indiqué sujetáNdome el gorro mientras me inclinaba para coger el bulto.

"No puedo seguir trabajaNdo en este Hotel", mi cabeza va por libre.

Cuando llego a la habitación me doy cuenta de a quién he estado acompañaNdo todo el camino murmuraNdo entre dientes. Le abro la puerta de la suite y deposito la maleta en el recibidor.

- Muchas gracias.

Un euro más rico. La puerta se cierra ante mí. La vida son los instantes que dejamos escapar tanto o más que los que vivimos...

lunes, 30 de marzo de 2015

EscribieNdo

... con tinta invisible




13ª Maleta

Es un problema perder la memoria poco a poco, es un inconveniente diluir recuerdos como aspirinas efervescentes y perder acceso a la cualidad reparadora de las burbujitas que se escapan de la copa. Es un dilema olvidar entre qué dos opciones debes elegir y qué palabra es la adecuada para decantar la situación en favor de tu vaso y que la gota que lo colme traiga a tu mente un borrón difuso en lugar de una imagen nítida de algo, posiblemente agradable, probablemente genial e indudablemente memorable.

Para cuando recuerde el por qué de los recuerdos habré olvidado que me hice una pregunta y responderé que sí, ¡seguro!, porque no recuerdo haber aprendido a decir que no, excepto si me preguntas si me he acordado de algo que me pediste que te recordara...

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Cuando empieza la temporada alta hay mucho trabajo en todos los departamentos del Hotel. El teléfono no deja de sonar y los días empiezan a volar hasta que pasa el verano y todo vuelve a ralentizarse. Estos días no hay tiempo para charlar, no hay ratos muertos que rellenar, no hay un momento de respiro y terminar el turno es el objetivo principal.
- ¿Ya tienes ganas de irte? ¡Pero si acabas de llegar! - me dijo Enma mientras se ponía una cazadora vaquera con un solo movimiento de los hombros.
- No me quiero ir por no estar aquí; me quiero ir para estar contigo en una terracita, que no es lo mismo.
Sonrió y me guiñó un ojo desde la puerta giratoria.
- Miedo me das Botones, miedito!!!


domingo, 22 de marzo de 2015

ProponieNdo

... alternativas




12ª Maleta

Me propongo no ser tan pusilánime, no ser tan evidente, no dejarme impresionar, no ser tan ignorable. Me sugiero avanzar sobre lo irrecuperable, enterrar los desaciertos, ordenar la nostalgia en taquillas de vestuarios y agotar con esfuerzo el tiempo silente de la insomne madrugada.

Me gustaría ser corajudo, emprendedor, dispuesto, confiado. Quisiera arder de forma espontánea, ser chispa en vez de pólvora, la luz de un artificio permanente, el haz de una linterna en luna nueva, el perímetro exterior en un eclipse absoluto, el faro de un cometa ingobernable. 

Desearía no gustar, sino ser del gusto de cualquiera que se empeñe en no ser accesorio y prescindible.

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- No voy a ser un Botones toda la vida - comentaba con la Recepcionista - Y que nadie me entienda mal, que yo estoy muy contento con lo que hago, pero... algo me falta.
- Pues yo te veo ideal con tu uniforme y ese sombrero tan gracioso.
- Ya ya, pero no me miras como al Jefe de Ventas, eh? - le dije achinando la mirada con mi cara pícara de sospechar.
- Jajaja! Yo te quiero a ti, Botones! - afirmó tirándome un beso antes de coger el teléfono - Hotel Kimera le atiende Enma, ¿en qué puedo ayudarle?

¿Qué tendrá el poder? El poder vestir un buen traje cada día, el poder viajar al otro lado del mundo, el poder vivir en un piso reformado en pleno centro...
Otro cliente de negocios entraba a través de la puerta giratoria y me dirigí enseguida hacia él confiaNdo en mejorar maleta a maleta.