44ª Maleta
Cuando digo que se puede no tienes que dudar tanto contando paralizada los pasos que debes ir dando. Si miro y te veo pensar, dibujar sobre tu espalda la enorme piedra de Obélix, fijar tu frente hacia el suelo, ahogar tu cuerpo en mil noes, dejar escapar el tiempo como arena entre los dedos, no puedo más que impulsarte con la fuerza de mi coraje.
Respira profundo; más. Resopla, relaja los hombros, mueve el cuello hacia ambos lados. Flexiona un poco las piernas y comienza el balanceo. Delante, detrás, inhala. Separa las costillas, junta las escápulas, estira los brazos atrás, abre las palmas de las manos, bostezo, che!!!, te pillé! No!
Preparada, lista, ya!
Una vez fracturado ese rozamiento estático, se engrasarán las articulaciones, se ensancharán los músculos largos, se abrirán los poros a pares y con cada zancada que tires adelantada te encontrarás más alineada con el camino que te llevará hacia donde deseas.
========================================================================
Ya lo sé. Mucho tiempo sin saber nada del hotel ni de ninguno de sus personajes. Pero uno no puede simplemente caminar sin saber hacia dónde se dirige. Si no es por uno mismo, al menos que sea por los que van a rebufo. Anda que no se nota cuando alguien va perdido, mirando hacia todos lados, dudando en cada intersección...
¡Clinnnn! Suena el ascensor nuevo al llegar a la planta deseada. Salgo empujando mi carrito a tope de maletas y me encuentro de frente con una segunda recepción que jamás había visto.
- ¡Hola!, ¿tú eres el Botones? Bueno, claro que lo eres, ¡qué preguntas hago!, ¡Al fin te conozco! La gobernanta me ha hablado de ti. Soy la recepcionista del nuevo área 'The Level' del hotel. - disparaba la chica casi sin respirar - Pasa, pasa. Mira, pon aquí el carro y ahora te ayudo a distribuir las maletas por las suites, ¿quieres?
- Claro, claro, lo que tú me digas. Esto es todo nuevo. Todavía no había venido por aquí...
- Pues yo te hago un tour hombre, por eso no te preocupes. Esta semana está todo lleno con la feria y tengo un montón de cosas que preparar pero todavía te puedo enseñar algo. Ven, ven por aquí.
No paraba de hablar. Pero tampoco dejaba de sonreír. Se le notaba la sonrisa hasta en el tono, como una sonrisa telefónica o una canción de Teresa Rabal. Eso sí que era una carga de energía positiva.
En el hilo sonaba boy Pablo




