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sábado, 12 de octubre de 2019

MotivaNdo

... al personal


44ª Maleta

Cuando digo que se puede no tienes que dudar tanto contando paralizada los pasos que debes ir dando. Si miro y te veo pensar, dibujar sobre tu espalda la enorme piedra de Obélix, fijar tu frente hacia el suelo, ahogar tu cuerpo en mil noes, dejar escapar el tiempo como arena entre los dedos, no puedo más que impulsarte con la fuerza de mi coraje.


Respira profundo; más. Resopla, relaja los hombros, mueve el cuello hacia ambos lados. Flexiona un poco las piernas y comienza el balanceo. Delante, detrás, inhala. Separa las costillas, junta las escápulas, estira los brazos atrás, abre las palmas de las manos, bostezo, che!!!, te pillé! No!
Preparada, lista, ya!
Una vez fracturado ese rozamiento estático, se engrasarán las articulaciones, se ensancharán los músculos largos, se abrirán los poros a pares y con cada zancada que tires adelantada te encontrarás más alineada con el camino que te llevará hacia donde deseas.

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Ya lo sé. Mucho tiempo sin saber nada del hotel ni de ninguno de sus personajes. Pero uno no puede simplemente caminar sin saber hacia dónde se dirige. Si no es por uno mismo, al menos que sea por los que van a rebufo. Anda que no se nota cuando alguien va perdido, mirando hacia todos lados, dudando en cada intersección...

¡Clinnnn! Suena el ascensor nuevo al llegar a la planta deseada. Salgo empujando mi carrito a tope de maletas y me encuentro de frente con una segunda recepción que jamás había visto.

- ¡Hola!, ¿tú eres el Botones? Bueno, claro que lo eres, ¡qué preguntas hago!, ¡Al fin te conozco! La gobernanta me ha hablado de ti. Soy la recepcionista del nuevo área 'The Level' del hotel. - disparaba la chica casi sin respirar - Pasa, pasa. Mira, pon aquí el carro y ahora te ayudo a distribuir las maletas por las suites, ¿quieres?
- Claro, claro, lo que tú me digas. Esto es todo nuevo. Todavía no había venido por aquí...
- Pues yo te hago un tour hombre, por eso no te preocupes. Esta semana está todo lleno con la feria y tengo un montón de cosas que preparar pero todavía te puedo enseñar algo. Ven, ven por aquí.

No paraba de hablar. Pero tampoco dejaba de sonreír. Se le notaba la sonrisa hasta en el tono, como una sonrisa telefónica o una canción de Teresa Rabal. Eso sí que era una carga de energía positiva.


En el hilo sonaba boy Pablo

sábado, 3 de noviembre de 2018

XerografiáNdome

... el trasero.


34ª Maleta

Me he empeñado en trabajar en un reinicio completo. Nada de apagar y encender como un ordenador muy usado, sino de empezar otra vez con un yo nuevo, un cuerpo en blanco. Ante la hoja de papel empiezan las primeras dudas: ¿debo llamarme igual que ahora?, ¿con los mismo apellidos?, ¿renacer justo aquí y heredar el polvo de este viejo trono?,...

Tal vez si empiezo por la básico y voy cogiendo forma todo lo demás venga rodado y pueda darme nombre solo con mirar el resultado. Empezaré por dos piernas robustas que me permitan correr mucho y deprisa pues no hay tiempo que perder. Brazos definidos y fibrosos desde la muñeca rematados con hombros grandes y redondeados para que el viento los recorra sin resistencia, aerodinámicos. La espalda ancha y prominente como un nadador de aguas abiertas, que se note mi presencia en el océano de ahí afuera y, finalmente, un abdomen duro al tacto que soporte con firmeza el peso de mis peores decisiones y estabilice aciertos y errores en un equilibrio testado en las más adversas circunstancias.

Me pongo en pie frente al boceto, reviso los trazos, giro la cabeza, camino unos pasos alejándome para ganar en perspectiva pero..., solo distingo el perfil de unos sueños que se rompen al despertar.
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Esa semana estaba más distraído de lo normal venga a darle vueltas al reencuentro en la terraza y a lo a gusto que habíamos estado. Emma estaba trabajando en otro Hotel y yo estaba urdiendo uno de mis planes para poder organizar algo con ella. Solo con ella esta vez.

- No le des tantas vueltas botones - me decía la gobernanta con su infinita paciencia.
- Pero, ¿cómo no le voy a dar vueltas? Tiene que ser algo casual pero pensado, algo informal pero estiloso, algo calmado pero divertido, algo normal pero memorable, algo...
- Si estás tan pendiente de todos los detalles no podrás disfrutar de lo esencial de una cita.
- ¿Y qué es? - dije concentrando toda mi atención.
- Pues, ¿qué va a ser? ¡La chica! Si no estás relajado no podrás actuar con naturalidad y eso se nota.
- Ya, claro, pero...
- Ven aquí, acércate - dejó el listado de habitaciones sobre el carro y dejó sobre él las gafas. - Eres un chico estupendo y ella lo va a pasar genial contigo. Disfruta el momento, no pienses tanto, ¿de acuerdo? - me agarró la cara con las dos manos estrujándome los mofletes de forma que se me quedaron morros de pez - ¡Todo irá bien botones!

En el hilo sonaba Club del río & Ede

miércoles, 10 de octubre de 2018

OpositaNdo

... hasta el final.




31ª Maleta

Un flechazo en el centro del pecho, una cámara lenta, un perfume en el aire, un bocado que evoca memorias de antes. Una fuerza increíble, un poder inmensurable, una energía de empuje que te impulsa a cualquier parte. Una ilusión concentrada, una emoción desbordante, una fracción de segundo, un aluvión delirante.

Un dolor de cabeza palpitante, una imagen helada, un hedor asfixiante, una arcada vacía que te dobla y te parte. Una debilidad enfermiza, una impotencia acuciante, una flojera perversa que te obliga a tumbarte. Una esperanza maldita, una pasividad pegajosa, un derroche de meses, un carrusel mareante.

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- Los contratan por guapos y elegantes - me dijo la gobernanta devolviéndome a la realidad.
- ¿Perdón?, ¿cómo dices?, ¿a quién? - respondí algo aturdido.
- Pues a la gente de ventas que llevas toda la semana observando tan atentamente, ¿crees que no me he dado cuenta, botones?
- ¿Me estás diciendo que mi traje no es elegante? - dije estirándome la chaqueta del uniforme y ofreciendo mi mejor perfil.
- ¡Claro que no! De hecho eres el botones más guapo que he visto en todo el día.
- Pero, ¡si soy el único botones del Hotel!
- ¡Y mi favorito! - dijo dándome con un dedo en el costado. - Anda, vente a comer que te quiero preguntar por tu amigo el barman.
- Uuuhhh, ya veo por dónde vas..., te aviso que soy una tumba.
- He traído tiramisú. Lo hice ayer mismo.
- Oh Dios..., tú sí que sabes negociar. ¿Dónde está tu traje falda?
- Ay botones, ¿aún no sabes que no todos los héroes llevan capa?
- ¡Mi heroína repostera!

Le ofrecí el brazo y nos fuimos caminando despacio a comer. Yo ya solo podía pensar en el postre.



En el hilo sonaba Arcade Fire

martes, 2 de octubre de 2018

NavegaNdo

... en el Rêve de Mousse*


30ª Maleta

Para transformar el mundo hay que tener una energía inagotable de esas contagiosas que te empujan a ir más lejos de lo que nunca pensaste llegar. Hay que dormir lo justo para recargar baterías, mantener los ojos abiertos después de la medianoche, madrugar por la mañana para ver salir el Sol.

Para provocar un cambio hay que ser apasionada, enfocar el objetivo, dejar los miedos atrás. Hay que recoger arena de playas y de desiertos, andar con los pies descalzos, olvidarse de almorzar.

Para proyectar avances, para hacerlos realidad, hay que arrinconar prejuicios, enfrentarse a la verdad, hay que arriesgar la sonrisa en una mesa de black-jack y cuando el casino gane, que seguro ganará, recoger los aparejos, volver a hacerse a la mar.

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- ¿Qué os pareció la fiesta del otro día? - pregunté interesado por escuchar diferentes opiniones.
- Yo lo pasé bastante bien a pesar de tener que trabajar - respondió el barman mientras sacaba brillo a la cucharilla trenzada de los gin-tonic.
- Hombre claro, ¡si te ligaste a la agente esa de los Japoneses! - dijo el maître inclinándose sobre la barra para darle con la palma abierta en el hombro.
- ¡Calla hombre!, que es la sobrina de la gobernanta - replicó hablando entre dientes y abriendo mucho los ojos. Fue este que me la trajo a la barra y estaba tan en su mundo que la chica terminó hablando más conmigo.
- Pero botones, ¿en qué pensabas? No me digas que todavía le das vueltas a lo de la recepcionista aquella..., ¿cómo se llamaba?
- Emma..., ¿vosotros sabéis por qué se fue así tan de repente? - llegué por fin al punto que quería.
- Ya sabes como son esos puestos de rotativos.
- Sí, los de ventas siempre están comentando las nuevas adquisiciones.
- Ahí quería yo llegar, ahí. ¿No son demasiado..., pesados?

El barman se encogió de hombros sin decir nada pero yo ya había hincado el diente y no iba a soltar la presa así como así.



En el hilo sonaba ZAZ

* A la enérgica cineasta Elena Molina

viernes, 31 de agosto de 2018

GanaNdo

... confianza



26ª Maleta

Observa desde el acceso el interior de una estancia amplia dispuesta en forma de 'L'. El suelo es de baldosas de gres de un blanco apagado con juntas ennegrecidas por la humedad y está inclinado sin disimulo hacia un par de desagües redondos. Las paredes, alicatadas en el mismo color sin brillo, tienen percheros metálicos también repintados en el mismo tono. Su ausencia en alguna zona, los agujeros en la pared y la marca anaranjada de la herrumbre indican que el mantenimiento se lleva a duras penas. Hay bancos sin respaldo colocados contiguos ocupando todo el diámetro. Suelta la mochila en el más cercano y se sienta dejando caer su cuerpo. Apoya los codos en las rodillas y mantiene la frente gacha. Respira...

Un fluorescente enrejado tintinea en el techo con un ruido eléctrico. En la parte más alta del tabique hay largos ventanucos de cristal traslúcido y aunque están abiertos de forma alterna no se siente correr el aire. Una gota de sudor resbala hasta la punta de su nariz y se precipita. Se pone en pie de un salto haciendo sonar las palmas de las manos contra sus piernas, se quita la camiseta empapada, se descalza pellizcando el talón de cada pie sin desabrochar las zapatillas y en un escorzo se saca también los calcetines. Desabrocha el pantalón y en el mismo gesto lo baja junto con el slip. Tira las chanclas al suelo y se enrosca la toalla a la cintura. Hay un espejo grande repleto de salpicaduras sobre tres lavamanos al lado de las duchas.

Se mira, se coloca un poco el pelo, frunce, achina, resopla. Termina..., por hoy.


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Era un día ajetreado en la recepción: documentos de aquí para allá, el teléfono sonando sin parar, movimiento de clientes de fin de semana..., un lío.

- Ya te has enterado, ¿verdad Botones? En el fondo sé que te enteras de todo - me dijo el Jefe de recepción entre idas y venidas con las manos ocupadas juntando papeles.
- ¿Te refieres a que pierdes a una recepcionista? Sí, algo he oído...
- No, no; bueno eso también, claro - asintió apretando la grapadora - Me refiero a los nuevos jefes.
- ¿Nuevos jefes? - pregunté sorprendido con voz de pito.
- Sí, de momento una jefa de reservas y un nuevo director. Los dos de la nueva compañía. Vas a estar especialmente atento estos días, ¿de acuerdo?
- ¡Ay!, ¡otros vendrán que bueno me harán! - comenté en tono jocoso.

Pero el día estaba complicado y ni siquiera obtuve uno de sus resoplidos como respuesta.

En el hilo sonaba Kakkamaddafakka