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miércoles, 22 de abril de 2020

BuceaNdo

... entre tus aguas


54ª Maleta

Todo empezó con un selfie travieso tras varias semanas de aislamiento acumuladas. No era muy diferente de otros que le había enviado anteriormente, posando desde la playa apartándose el flequillo de la cara o poniendo morritos en pijama frente al espejo de su habitación, pero en aquellas circunstancias, ese "wish you were here" que acompañaba a la fotografía le confería el poder de traspasar la pantalla.

Después de tanto tiempo sin poder mirarla de cerca, sin percibir el aroma de su piel bajo el perfume, sin transitar con besos por su cuello estilizado ni recorrer su cuerpo uniendo con suavidad los lunares de su espalda y las pecas de su pecho, sin comprobar su reacción erizada a través de la camiseta...
Tantos días sin poder morderle los labios ni sentir la humedad de su boca mientras sus dedos exploran el final de su espalda, o las cosquillas de sus costados, o juguetean enredando en su cintura con la goma de su ropa interior...

Volvió a la realidad dándole a su mente una ducha de agua helada y aún con las manos agitadas acertó a escribirle en contestación:


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El jefe de recepción nos había convocado a una reunión dentro del despacho de reservas a primera hora de la tarde. Nos esperaba apoyado en una de las mesas, de brazos cruzados y tocándose la barba hasta el mentón con semblante serio y gesto pensativo.

- Buenas tardes - saludó poniéndose erguido frente a todos - Como saben desde hace unas semanas hay una especie de gripe en China que está afectando a las reservas que normalmente recibimos de aquel país. En esta época del año un gran número de nuestras habitaciones estarían ocupadas por clientes Chinos disfrutando de su tiempo principal de vacaciones del año y muchos de nosotros estaríamos dándoles servicio en turnos que se habían organizado en base a esas previsiones.

La gente asentía sin pestañear.

- Sin embargo, - continuó - ya habrán notado que no hay tanto trabajo y eso es porque estamos recibiendo muchas cancelaciones de último momento que no se están pudiendo compensar adecuadamente. Por el momento se han cancelado todas las reservas de grupos provenientes de China para este mes, el próximo y prácticamente todas las de Marzo. Y no parece que esto se vaya a detener aquí.

Un murmullo recorrió el despacho y el jefe lo cortó rápidamente levantando la mano con la autoridad que imponía siempre que hablaba sobre el trabajo.

- Esta semana hemos comenzado a recibir cancelaciones de clientes de otros países de aquella zona como Japón, Indonesia o Malasia y desde la dirección del hotel se están empezando a tomar algunas decisiones.

El silencio se hizo entonces sepulcral. Todo el mundo estaba conteniendo el aliento.


En el hilo sonaba Passenger

sábado, 18 de agosto de 2018

CambiaNdo

... el paso



24ª Maleta

Érase un muñeco nuevo y bien hilado con los ojos grandes y la boca torcida de girar el cuello mirando hacia arriba, asombrado por todo aquello que le sobrepasaba por insólito y desconocido. El tamaño de las cosas era extraordinario y casi nada le cabía en su mano de tela suave y perfumada. Era libre de explorar por cualquier lado con una sola excepción: cruzar la calle. Para eso siempre necesitaba el auxilio firme y decidido de otra mano que guiaba su camino a través del asfalto.

Érase un joven enérgico y bien formado con gafas de sol y una guitarra heredada de una hippie de festival, confiado por la dudosa certeza de que el mundo gira alrededor de sus pensamientos. La dimensión de las cosas fluctuaba entre lo palpable y lo inexistente. Se sentía autónomo y seguro en todas las situaciones excluyendo una muy concreta: estar con ella. Ahí siempre precisaba de un tirón de brazo que adiestraba sus impulsos haciéndole tomar consciencia de su propia respiración.

Érase un abuelo centenario y bien llevado con córneas operadas y una voluntad arrolladora por seguir vivo, enfrentado al reloj de arena que se empeñaba en enterrarle a base de sopladuras. La medida de las cosas se difuminaba a veces en un recuerdo vaporoso. Quería hacer más de lo que sus piernas le permitían y desde luego había algo que le resultaba imposible: subir escaleras. En esa situación siempre requería de un apoyo consistente y entregado a sacarle, al menos un rato, de su rutina en el banco de la paciencia.

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El director convocó a todo el staff en el salón de actos más grande del hotel. Hacía tiempo que veíamos movimiento en los despachos y por fin nos íbamos a enterar de qué ocurría.
- Esto no pinta bien - comentaba entre dientes el jefe de recepción.
- ¿Sabes algo que no sepamos?
- Sí, jefe, comparte información - le dijo Emma inclinándose por delante de la fila en la que estábamos sentados.
- Shhh! escuchad, que ya empieza - avisó la gobernanta señalando el atril.
- Madre mía, ni el discurso del Rey!

En el hilo sonaba Passenger