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jueves, 7 de mayo de 2020

GobernaNdo

... emociones (1 de 5)


56ª Maleta

- Macho, es que es acojonante que tengamos que seguir personándonos por estos avisos después de toda la información que se ha compartido. ¡Esto no se va a acabar nunca! - se quejaba uno de ellos mientras caminaban hacia los coches.
- La gente que no vive un caso cercano piensa que esto está pasando en la tele, tío, que es cosa de otros, que no va con ellos - comentaba la compañera.
- Lo peor son los que nos tratan como a los malos hagamos lo que hagamos, colega. Y encima que tengamos que ir 'a pelo', ¡buah! - decía el tercero.
- Venga, venga, ¡menos quejas! Si os di a los dos las mascarillas esas que conseguí del hospital y ni siquiera os las ponéis.
- Porque tienen cuatro horas de efectividad, ¡como mucho! - respondió uno.
- La mía se rompió en la segunda puesta. Pero sabes que no tendríamos que andar así. Nos deberían dotar correctamente - apuntilló el otro.
- Sí, ya sé, ya sé. Y tienes razón, pero somos privilegiados por dedicarnos a lo que nos gusta.

En ese momento empezaron a resonar aplausos en el bloque de edificios frente al que habían parado para atender al aviso de un vecino informando de varios bañistas en las zonas comunes.

- ¿Veis lo que os digo compañeros? Esto es lo que tenemos que grabarnos. Hay mucha más gente normal y cívica que con la que tenemos que lidiar cada día. - y se giró hacia los balcones para devolver el aplauso haciendo que sus tres compañeros imitaran el gesto levemente.
- Venga, ¡buen turno! - les dijo antes de entrar en el zeta con su compañera y hacer sonar la sirena en señal de agradecimiento.

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- Pues ahí vamos - contestó Emma - Las cosas se están complicando en mi hotel, pero vamos, nada que tú no sepas porque estaréis más o menos igual, ¿no?
- No me hables, justo acabamos de salir de una reunión y...

El teléfono de Emma empezó a sonar oportunamente.

- Ay, perdona, tengo que contestar.
- ¡Claro! No te preocupes - dije alejándome un paso.
- ¿Cariño? Sí, estoy aquí fuera ya - quedó escuchando unos segundos y prosiguió - Jolín cariño, ¿y no me podías haber avisado antes? - dijo con tono contrariado - Bueno, pues nada. Ya me como yo algo por aquí porque a estas horas, ¡tú me dirás!

Siguió hablando unos pocos segundos y se acercó visiblemente disgustada.

- ¿Todo bien? - pregunté.
- Me han dejado tirada y con el estómago vacío, ¿te lo puedes creer?
- ¡No me digas! Yo acabo ya en nada, diez minutos. ¿Quieres que te acompañe? La verdad es que ahora que lo has dicho también tengo hambre.
- Pero, ¿te vas a cambiar?
- Sí, claro, no voy a ir con el uniforme. Pero no tardo nada. Enseguida estoy aquí. Se me ha ocurrido un Thai que te va a encantar, ¿te apetece?
- ¡Venga va! ¡Qué hambre! ¡Corre!


En el hilo sonaban Angus & Julia Stone