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jueves, 9 de agosto de 2018

AhorraNdo

... combustible



23ª Maleta

Si me dieran un penique cada vez que me distraigo, cada vez que me pierdo en mis pensamientos y ocupo mi mente con pájaros y visiones. Una sola moneda por cada instante perdido, cada minuto que vuela sin concentrarme, cada ratito de más en el entreacto. Si tuviera recompensa por dejar pasar los trenes, por permanecer inmóvil, indolente, inoperante, entonces tendría la calma del que rueda cuesta abajo en lugar de la angustia del que planea sin motores.

Si me dieran una hostia cada vez que me arrepiento, cada vez que me arranco los pelos de la cabeza y grito por dentro sin eco ni difusión. Una sola bofetada por cada gesto autocompasivo, cada palabra complaciente, cada lamento exhalado con desidia. Si recibiera castigo por mis dobles negaciones, por actuar a contratiempo, con urgencia, apresurado, entonces tendría la motivación del que huye del calvario en lugar de la apatía del que vive acomodado.

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Hay que ver cómo pasa el tiempo cuando tachas con cruces los días en un calendario; vuela! Ni que decir tiene que me encanta hacerlo y ser consciente de vez en cuando de si estoy o no aprovechándolo como es debido.
- ¿Sabes cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que tomé una decisión importante?
La gobernanta asomó la cabeza al pasillo desde la habitación que estaba arreglando y me echó una mirada con una ceja levantada y el ceño medio fruncido pero volvió a sus tareas sin decir nada.
- Demasiado...; demasiado... - me repetía a mí mismo a media voz apoyado en la pared mirando lo largo de aquel corredor de la primera planta.

En el hilo sonaba Elena Gosh