domingo, 10 de febrero de 2019

BebieNdo

... para olvidar




36ª Maleta

No quiero pensar.
Por eso vengo a este bar lleno de ruidos y gente de todas partes. Un lugar sin caras, sin parroquianos a los que levantar las cejas desde el otro lado de la barra, tan fluido y cambiante que ni el staff permanece más allá de la segunda cerveza arrastrado sin orden por el barullo hacia las mesas igual que empuja el mar a las olas contra las rocas.

Estalla la espuma de presión a borbotones después de servir con un golpe otro tercio que suda de frío, y la observo descender por el cristal ambarino como un alud de nieve que se deshace y se expande hacia abajo, en todas direcciones. La espera me abstrae y me lleva de vuelta a la escena contigo, a tus ojos de alivio, a tu expresión condescendiente...; inclino otra vez la botella hacia mi boca, se deslizan las últimas gotas y, girando el casco hacia mí, me pregunto cuándo he bajado este penúltimo trago. Levanto el vidrio por encima de mi cabeza y lo meneo en el aire pidiendo otra ronda.

No quiero pensar.

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- ¿Has dejado la nota de bienvenida en la junior suite? - me preguntó el jefe de recepción con su clásica seriedad profesional.
- ¿La nota de bienvenida en la junior...?, creo que sí.
- Botones..., ¿crees que sí, o sí la has dejado?
- Bueno..., yo..., me parece que sí - respondí no demasiado convencido.
- Sí, la ha dejado. Yo estaba terminando la habitación cuando entró a ponerla esta mañana - intervino la gobernanta que estaba dejando el listado en la recepción.
- Botones, ¿qué te pasa últimamente? Necesito que estés más concentrado - dijo el jefe de recepción con tono de preocupación paternalista - ¿Tú sabes lo que le pasa? - preguntó a la gobernanta.
- ¿Yo?, hace semanas que no me cuenta nada - respondió - ¿estás bien Botones, o vamos a tener que preguntarle al barman?, porque últimamente pasas mucho tiempo allí..., estamos preocupados.
- Tranquilos, de verdad, os agradezco la preocupación. Será mejor que suba y compruebe que he dejado la nota en la habitación correcta.

En el hilo sonaba Soak

3 comentarios:

  1. Ay, el mal de amores... A veces nos lleva a autodestruírnos. A veces parece que no somos nada sin otra persona pero, en realidad, hay que pensar que nuestra vida ya existía antes de que apareciese "esa" persona. Besotes!!!

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    1. Las vidas son tan cambiantes, tan sensibles al entorno... fíjate que un niño puede ser feliz jugando con un palo mientras otro es infeliz teniendo 3 videoconsolas, por qué?
      De igual forma nuestra vida, aunque ya existiera antes, se convierte en otra.
      Muchas gracias!

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  2. Parece que el futuro del mundo depende de esa nota...

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